Ausencia

Ilustración de Marta A. (Virgulilla)

Y me atreví a pintarte,

me despojé de mis miedos

y comencé a recordarte.

No hizo falta modelo,

recordaba las líneas de tu perfil

y las curvas de tu cuerpo.

Solo acerqué tu bufanda a mi nariz

perfumada por tu cuello.

Tu fragancia emborrachaba

las imágenes que de tus gestos, posturas y miradas

en mi mente se creaban.

Mis manos de pintura untadas

cubrían el lienzo con las formas

que mi mente evocaba.

Mis manos, a conciencia lavadas,

agarraron un carboncillo

para difuminarte sobre el papel

sin que hiciera falta un pincel.

En un viejo cuaderno

continué trazando con ceras de colores

cada uno de los pensamientos

trayéndote al presente sin errores.

Terminé untando las paredes de mi habitación

con líneas y salpicaduras

que me evocaba tu alma

con intensidad, anhelo y pasión.

Te pinté y pinté todo de ti para que estuvieras presente,

para poder recordarte

en todas las formas y lugares.

Pintarte para no olvidarte.

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